domingo, 11 de abril de 2010

Razón vs Corazón

A contratiempo, como aquella cancion de Ana Torroja. Como si le hiciera un pulso a mi razón y a mi corazón y eso no tuviera sentido. Ya no se donde estoy, ni en que punto me encuentro. Ni se quien ganará la batalla, ni se quien quiero que la gane. ¿Porque es tan dificil?


Tengo miedo, de sentir, de verte y querer verte por el resto de los dias. De hablar contigo y sentir la misma sensación que sentí hoy. Y me hago daño, todos los días, a todas horas, cuando el día anterior me prometi que sería la ultima vez.
Me es inevitable.

sábado, 3 de abril de 2010

Miedo

Tenerte, pensarte, verte. Fingir que no paso, que no existes, que no te conocí. Abrir el corazón, dejar la soledad, vivir. Miedo, por confiar, por volver a creer, para volver a sentir. Quitarme las tiritas, dejarme al descubierto, dejarme engañar, volverme a ilusionar. Miedo.
Me es imposible, lo reconozco. Tengo miedo de sentir, de creer, de vivir y de ilusionarme. Miedo a que me hagan daño, a que me vuelvan a romper el corazón, a que esta vez ya no pueda curarme las heridas. Cuatro años es demasiado tiempo, cuatro años es toda mi vida en su vida. Tiemblo si pienso, y pienso si no lo tengo.
Cuanto tiempo puede pasar hasta que alguien se siente preparado nuevamente para creer? Cuando se pierde todo, y no lo recuperas. Me mirado al espejo cada dia desde hace cuatro años, y siempre he repetido lo mismo: no tuviste la culpa.

domingo, 21 de marzo de 2010

Capitulo 3 (6)

Entró algo nervioso su primer día, el Señor Fernández, le presento a los que a partir de aquel día serían sus “colegas”, le presento uno por uno a todos, y dejo para el final a la Señorita Lauren, que andaba en una esquina hablando por teléfono en voz suave, por detrás, se la veía una mujer bastante atractiva, de resultante figura; aquel día vestía una falda negra, por la rodilla con una raja por detrás, llevaba un jersey blanco con cuello pico que insinuaba su escote. Cuando se giro para saludarle, con su perfecta sonrisa, se dio cuenta que apenas se había maquillado y que realmente no le hacía falta. No llevaba el pelo recogido, tampoco le hacía falta, lo tenía algo más largo por debajo del hombro y ondulado, resaltaban los pendientes que lucía con tanta gracia y que daban el punto de luz a su rostro.

Se acerco suavemente hacia él, y le tendió la mano; acto seguido le dijo:
- Soy Lauren, la profesora de Literatura. Espero que te encuentres bien entre nosotros. Me encantaría quedarme algún tiempo y charlar contigo, pero mis alumnos se revolucionan demasiado si no llego a la hora. Ya lo irás entendiendo.
- Encantado Lauren, yo soy Al…. El señor Camas.
- En fin, lo siento, me tengo que marchar, el deber me llama. Si necesitas cualquier cosa puedes contar conmigo.

Lauren cogió sus cosas, y salió por la puerta, mientras que decía:
- Hasta luego chicos.

Y así desapareció, el deber la llamaba.

Los ventanales, amplios, estaban cerrados, se había levantado algo de aire. En la pared donde se hallaba la puerta, había un archivador, donde se encontraban los expedientes de los alumnos, y sobre el mismo, un televisor, generalmente se utilizaba para emplear alguna sanción para algún escolar después de alguna pelea, cuando esta no estaba determinada quien la había comenzado. También había cámaras de seguridad.

Por último, en la pared que restaba, se encontraban unas mesas y unas sillas donde se encontraban los equipos informáticos que los profesores utilizaban. Uno de los profesores de Geografía estaba sentado, buscando imágenes de no sé que sitio y luego la mayoría, estaban pendientes del periódico, algunos de ellos, deportivos.

De pie como estaba a un lado del umbral de la puerta, no se dio cuenta de que Lauren, se había quedado mirándole, como si le resultara extraña aquella estampa, la verdad es que Alberto, solía ser algo extraño, o quizá solo, reservado.
Seguía observando el mobiliario de aquella estancia, todo era de color oscuro, no de color negro, sino oscuro. Después de tres años, se había logrado acostumbrar a aquel ritmo frenético que implicaban las clases en el internado y las magistrales en la universidad, y como no, el hacer el deporte todas las mañanas. Seguía embobado por llamarlo de alguna manera. Lauren dijo:
- Bueno Señorito Camas.- sonaba con algo de ironía- piensa quedarse usted ahí, toda la mañana?.-

Ese tono de voz le molesto un poco, estaba a punto de girarse casi con cara de furia, cuando vio la suave sonrisa de Lauren y dijo:

- Lo siento, perdona, estaba… um… pensando.- Hizo un silencio, entonces se acordó de cuando se encontró hacia tan solo unas horas a Lauren en la entrada, y prosiguió.- Que te parece si nos vamos a tomar un café, ya que ni tu ni yo tenemos clase hasta dentro de una hora y media, y me cuentas que te ha dicho el médico.

Lauren se sobresalto, no se esperaba que Alberto, o el Señor Camas, se acordara de que había acudido al médico. Le miro con una tierna sonrisa y dijo:

- De acuerdo, pero solo si me promete que me contará quien es la persona que le deja tan pensativo.-
- Pero no habíamos acordado…- la Señorita Lauren no le dejo terminar.-
- Um… yo no había acordado nada con usted.- rio nuevamente.- Anda Alberto,.- Cuando dijo esto, se tapo la boca, nadie le llamaba por su nombre de pila.- digo Señor Camas, recoja sus cosas y vayamos a tomar un café.- acto seguido dijo:- Alguien más viene?
- Me encantaría Lauren, pero me temo que los exámenes del curso de bachillerato no se corregirán solos.- dijo Antonio, para él, de deber era lo primero, ante todo.-
Por su parte, los restantes, señalaron que no mímicamente con la cabeza. Seguidamente, el Señor Camas cogió por la cintura a Lauren, a lo cual, mediante este gesto ella se estremeció y la guio por la puerta hacia fuera, para ir a tomar un café.
(El final del tercer capitulo, lamento haber tardado tanto tiempo en colgar algo relacionado con el capitulo. El proximo resulta más interesante. Un beso)

domingo, 14 de marzo de 2010

Confiar, pecar, caer...

Confiar, pecar, caer...
Andar manteniendo el equilibrio, buscar para esconder, guardar para creer. Fingir para vivir. Vivir para sentir.
Me mantengo en la cuerda floja continuamente, mirando por no caer, pensando por no sentir. Camino despacio, sin perder el camino, por no caer, por no sentir. Por no permitirme ser yo nuevamente. Me prometo que miro hacia adelante; me prometo no llorar. Me prometo que solo existo yo, que no quiero que él vuelva. Miro hacia delante, piso despacio al cuerda, no la tense al salir al camino; y mis pasos pueden flaquear. Finjo.

Finjo que afianzo mis pasos, finjo que sonrio. Es fácil. Me he acostumbrado a salir sin tensar la cuerda. Me he acostumbrado a pecar; a pecar cuando se trata sobretodo de ti. Cuando se trata de pensar, cuando se trata de sentir. Cuando se trata de vivir por tí.

Pecar por creer, creer por sentir... sentir para mentir... Mentir para fingir. Fingir que te creí, fingir que te sentí, fingir que morí por ti. Y así, volví a caí.

Simplemente caí, simplemente me entregué.

Levantar para confiar, y volver a pecar.

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Para que?

Sabes, se supone que esto no iba a ser así. Se supone que tu ibas a mantener las cosas, cuidarlas. Se supone que tenías que ser feliz, conservarlo todo, porque yo malgasté mi felicidad para que así fuera.

No es un reproche, es rabía, el sentirme odiada por todo el mundo, para que tu luego, seas una persona en la que no se puede confiar. Soy yo en la que no se puede confiar, porque malgaste mi vida, mis intentos por hacerte feliz de la unica forma que sabía. Para que tanto sufrimiento, para que tantos reproches conmigo misma. Para que malgaste mis fuerzas y mis ganas si luego no lo conservaste. Para que me deje vencer, dime, para que?


Cuanto tiempo tendrá que pasar para que te dignes a contestar a una sola pregunta? Para que te des cuenta que no fuiste tu el que perdiste, sino que hubo más gente que perdió. Para que te des cuenta, que malgaste mis esperanzas por ti? ¿Para que vivi tanto tiempo por ti?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Como cada 16 de Febrero

Y ayer, como cada 16 de Febrero, me quedé esperando. Como una tonta, como alguien que aun esta enamorado, como alguien que aun siente algo. Espere, como te dije, desde el primer minuto del dia, hasta el ultimo segundo de la noche, y tu no estabas. No lo recordaste o no te acordaste. Aún me pregunto como cada 16 de Febrero, desde hace cinco años, espero algo que se que nunca llegará.

Hay tantas preguntas, cielo, tantas preguntas sin alguna respuesta. Pero no te culpo, me culpo a mi, por quererte durante tanto tiempo, por pensar en ti como me gustaría que tu pensaras en mí. Cada pitido de mi movil de ayer, desee que fueras tu, que aun guardaras mi numero, y que aun te acordaras de mi dia especial, si hubo alguna vez que lo hiciste. No te pedí como en la canción que soplaras por mi en mi dia especial una vela, sino unicamente, que me hablaras. Solo algo.

Pero como cada 16 de Febrero, de cada año, desde que pasó, no estabas, no te acordaste, no me pensaste. Y te dije que este año era diferente, que habia en Febrero demasiados dias especiales como para que no estuvieras, y no te importo. Pero sabes? el dia 19 lamentaré no tenerte a mi lado, y el proximo 16 de Febrero, me decepcionara que no te acuerdes. Pero no te preocupes, finjo que esto no me importa, que esto no me duele, que esto tiene sentido.

Te prometo, que el proximo 16 de Febrero, del proximo año, no esperare nada, ni un Feliz Dia, ni un Felicidades, ni un Que pases un buen día, pero tambien te prometo que el proximo año, el 16 de Febrero, fallaré a mi promesa y esperare todo de ti, como tantas otras veces lo esperé.

Como cada 16 de Febrero, de cada año, desde que tu dejaste de pensar en las cosas importantes.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Se que este año...

Se que este año, no llamarás. Como cada uno de los años que han pasado desde entonces. Aunque aun crea en los milagros. Y ya noto esa sensación, de pensar en ti, de tenerte en mi mente, de sentir que se acerca el dia y nuevamente, me decepcionara, aunque este año será diferente, porque este año, es más que especial. Y lo siento, ese cosquilleo, pensando en donde estarás, y porque hubo un dia, que aun estando conmigo, dejaste de pensar en mi.
Se que este año, nada cambiara. Que me pasaré todo el dia con el teléfono en la mano, esperando por que cada vez que suene seas tu. Esperando por que este año te acuerdes. Y no, no me siento tonta. Se que este año no llamarás, ni te acordarás, ni me recordarás. Al fin y al cabo nunca lo hiciste. Pero no doleria, y no importaría, sino fuera, porque este febrero es especial. Este febrero, cargado de emociones y dias especiales, y tu, no estarás. Y eso, me decepcionará.
Se que este año me acordare, y al caer la noche lloraré, como cada año desde que te marchaste, desde que me dejaste. Pero este año, volvere a ser fuerte. Volveré a fingir que no te espero, que no te siento, que no te pienso, que no te tengo. Se que este año, nada cambiará. Y que nuevamente lo olvidarás, o simplemente, no lo recordarás.
Se que este año, fallare a mi promesa, como cada año desde que pasó. Se que este año, miraré, al ultimo minuto del día, y te dire adios. Y se que este año, como cada año desde que paso, al final de la noche, cuando marque nuevo dia, me prometeré, que el próximo año, nada cambiara.
Este es el secreto