miércoles, 8 de julio de 2009

(16)

Soy yo, es necesario que hablemos. No puedes seducirme y luego pretender que no haya pasado nada. No puedes negarme que no sientes nada por mi, a mi no me mientes.- conforme avanzaba su mensaje se iba volviendo más agresivo.- He sido bastante benevolente contigo, te he llamado varias veces pero contigo no se puede…Iré a verte, solo para demostrarte que no es indiferencia lo que sientes…. Me escucharas aunque sea a la fuerza, acuérdate de esto.

Y eso es lo que hizo, removió cielo y tierra. Busco donde nadie se imaginaba. Hablo con antiguos contactos, amigos de ella; decidió hacer todo lo que estuviera en su mano, hasta que alguien le diera la dirección, o el motivo, o la fuerza que necesitaba para coger un avión y volar a verla.

Los días pasaban y él se volvía cada día más obsesivo, solo pensaba en ella, todo tenía que ver con ella. No había nada que lograra calmar su obsesión. Y daba igual si amanecía cada vez que deseaba con la rubia, descargando su deseo y pasión sobre ella, y daba igual si la hacía suya, recorriendo todo su cuerpo, cada una de sus curvas, al final lo que quedaba es que la rubia no era ella. La utilizaba, si, pero la excusa, según él, era que ella se dejaba.

Y así hizo, viajo hasta donde ella estaba, solo por verla, con la firme promesa de traerla de vuelta, convenciéndola que él era lo único válido en su vida, y que Andrés, únicamente era algo fugaz. Convencido de que si conseguía demostrarle su amor, ella abriría los brazos nuevamente y volvería con él. Era fácil por su parte creer eso, sabía que siempre había conseguido tenerla cuando había querido.

Y allí estaba, con unos viejos vaqueros desgastados y una camisa naranja, salió de casa. Cogió un tren y durante las cuatro horas de trayecto pensó en que haría y que diría cuando volviera a tenerla delante. Llevaba su dirección guardada en un bolsillo del desgastado pantalón, confiaba en que como su rutina indicaba, estaría sola en casa esperando a que saliera Andrés del trabajo y fuera a verla… Si, sabia su rutina diaria… desde que estuvo con ella en aquella habitación de hotel se había transformado en una especie de obsesivo compulsivo.

Fue andando hasta su casa, observando el paisaje, la tarde se estaba poniendo negra, confiaba en poder pasar con ella el fin de semana y dar un paseo por las calles de aquella ciudad. Y entonces llego, y toco al timbre. Ella abrió la puerta.

4 comentarios:

Morgana dijo...

me encanta esta historia de amor, odio ^^ te sigo!!

M.B. Black dijo...

o.o :O fue a su casa D:
sabe su rutina D: consiguio su direccion D:
creo quesu amor se transformo en obsesion D:
sube pronto la otra parte si? ^^

saludos!

~ M.B. Black

Leire dijo...

Me gusta mucho tu historia, y lo sabes.
Un beso

.:Marta:. dijo...

todavia no e terminado de leer tu historia porque acabo de empezarla pero ya me esta gustando si te digo la verda al principio no lo entendia noo sabia si eran capitulo o que pero me edado cuenta de que te espresas con unas palabras muy bonitas me gusta mucho wapa te sigo